Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2006.
Bienvenido
Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:
- busca el enlace Administrar en esta misma página.
- Deberás introducir tu clave para poder acceder.
Una vez dentro podrás:
- editar los artículos y comentarios (menú Artículos);
- publicar un nuevo texto (Escribir nuevo);
- modificar la apariencia y configurar tu bitácora (Opciones);
- volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (Salir al blog).
Puedes eliminar este artículo (en Artículos > eliminar). ¡Que lo disfrutes!
SALUDO
Ante los problemas que me está dando bitácoras para entrar y que cuando lo consigo va más lenta que un caracol, he optado por crear otra página en blogia.
Espero que me adapte pronto a ella y que sea un poco más rapidita, pues tiempo no me sobra.
PRESENTACIÓN
Quizá sea un poco tarde para presentarme, pero más vale tarde que nunca. |
CU-CÚ, TRAS-TRAS

La cara del niño refleja alegría, la alegría que siente cuando vuelve a ver a su madre o a esa otra figura con la que está estableciendo sus lazos de apego.
El apego, esa conducta tan necesaria para la supervivencia, y que sirve para establecer un vínculo muy fuerte entre el niño y su cuidador, cuidador que suele ser en la mayoría de los casos la madre. Por medio del apego el niño irá adquiriendo seguridad para conocer, explorar y dominar su entorno más próximo.
CU-CÚ TRAS-TRAS
¿Cuántas madres, a lo largo de la historia, habrán jugado a este juego con sus hijos sin saber siquiera lo que era la permanencia, ni lo que era el objeto y mucho menos la permanencia del objeto?
Sin saberlo han contribuido al desarrollo de sus hijos, pero de una forma innata, simplemente repitiendo los juegos que han visto hacer a sus madres o abuelas.
Su origen quizás sea la permanencia de la madre, ya que cuando hablamos de la permanencia del objeto, entendemos por objeto cualquier cosa que no sea el propio sujeto.
Me imagino que este juego tendrá un origen ancestral y que como casi todo en esta vida estaría motivado por la necesidad.
Necesidad de comer, necesidad de cazar, pero, ¿como se puede salir a cazar llevando un bebé atado a la espalda?
Dicen que la necesidad es la madre de la ciencia y supongo que ante la necesidad de salir: a cazar, a buscar hierbas, a recoger agua,… idearían este juego con el cual los bebés se fuesen habituando a sus salidas, se quedasen solos en un lugar cálido y seguro y esperasen ver de nuevo esa figura que jugando, jugando, se esconde detrás de las pieles, sale de “casa” y tarda en volver más de lo esperado, pero al final vuelve.
Seguramente nuestras antepasadas no se plantearían las cuestiones que nos planteamos nosotros, pero sin saberlo estaban relacionando la permanencia del objeto con el apego y estableciendo los lazos fuertes y emocionales del apego tan necesarios para la supervivencia, que además son duraderos y muestran bastante estabilidad a lo largo de la vida de una persona.


